martes, 20 de julio de 2010

LUCHANDO CON DIOS – Génesis 32:30



Este es uno de esos pasajes que nos resulta por demás extraño. Dios envuelto en una lucha cuerpo a cuerpo toda la noche, Teofanía (La manifestación de Dios en forma de ángel de Jehová): (expresión en el A.T.) ¿Cómo ha de explicarse tan raro evento en el relato de la historia de los patriarcas?

Creo que la historia no es tan extraña como inicialmente nos parece. Para entenderla, debemos recordar la vida de Jacob. Había nacido hijo de la promesa.

Por él pasaba la descendencia de aquellos que iban a ser parte de esa gran nación que le había sido anunciada a Abraham. De manera que la bendición de Dios reposaba sobre él aún desde el vientre de su madre. ¿Cuándo dejarás de pelear contra mí? Quédate quieto, y déjame que te bendiga de una buena vez por todas! Un rápido vistazo a los acontecimientos de su vida, sin embargo, nos muestra a un hombre que no dudó en echarle mano de cuanto pudiera para hacerse de la bendición que Dios le había prometido. Lo vemos envuelto en reiteradas s situaciones donde se aprovechó de la debilidad de otros. Lo vemos haciendo trampa, mintiendo, engañando y siendo engañado. Acumuló una gran fortuna en bienes, pero se hizo de muchos enemigos en el camino, incluyendo el odio de su hermano Esaú, que había jurado matarlo.

No es una figura que inspira.

A veces el Señor lleva años queriendo decirnos algo sin poder lograr que le prestemos atención. Su voz es la del "silbo apacible." Pero cuando no hacemos caso, debe adoptar métodos más directos. Este es uno de esos incidentes. En forma muy gráfica Dios le muestra al Patriarca lo que había sido su vida hasta este momento. Una lucha sin fin por apropiarse de la bendición de Dios! El relato nos dice que el Señor no pudo contra él. De cierto esta no era una puja por dominio físico. Dios podría haberle destruido simplemente con la palabra de su boca. Pero no era la intención del encuentro destruirlo, sino mostrarle lo arduo y cansador que había sido el camino recorrido.

En un sentido muy literal, el Señor le dice al Patriarca: toda la vida has estado luchando conmigo, sin darte cuenta que yo estoy de tu lado. ¿Cuándo dejarás de pelear contra mí? Quédate quieto, y déjame que te bendiga de una buena vez por todas! El Señor mismo deseaba la prosperidad de Jacob. Pero no por el camino que el patriarca había escogido.

Muchas veces como estamos tan desesperados de asegurarnos de la bendición de Dios para nuestros proyectos que echamos mano de todo lo que se nos viene por delante. Trabajamos con una desesperación que revela cuanto creemos que todo depende de nuestro esfuerzo. Y hasta logramos el avance deseado. Pero cuánto más fácil hubieran sido las cosas si hubiéramos aprendido a unir nuestro trabajo al brazo fuerte de Dios!

Quizás este es un buen momento para detenerse. Tome un momento para volver a poner las cosas en su lugar. Usted no está trabajando para Dios. Usted está trabajando con Dios. No quiera usted hacerlo todo. Descanse más en él, y verá que mayores resultados resultan de sus esfuerzos.

DIOS NOS HACE PARA VIVIR UNA VIDA DIFERENTE - 1 TESALONICENSES 1.1-10


Pablo está seguro de que Dios escogió a los tesalonicenses (1 Ts. 1.4). ¿Cómo es posible estar tan confiado? Pablo mismo nos da las razones en este capítulo. La elección se reconoce por:


I. EL FRUTO QUE PRODUCE EN LOS QUE CREEN (2-4).


a) Una fe activa (3).


b) Un amor servicial (3).


c) Una esperanza fuerte y sufrida (3).


II. LA FORMA EN QUE LLEGA LA PALABRA DE DIOS (4-7).


a) Llegó con poder, que es resultado de:


1) La actividad del Espíritu Santo (5).


2) La convicción de los mensajeros (5). Para que el mensaje produzca convicción en otros, nosotros tenemos que estar seguros.


3) El comportamiento de los misioneros (5). El evangelio fue predicado por personas que reflejaban el carácter de Dios en sus vidas.


4) No sólo con palabras (5). No confundir oratoria con dirección del Espíritu y poder de Dios en la predicación.


b) Llegó con poder, y el resultado fue:


1) Los misioneros fueron modelo (6). Aprendieron a imitar al Señor por lo que observaron en la vida de los que predicaban.


2) Los tesalonicenses recibieron la Palabra en medio de gran tribulación (6). Decidirse por Cristo a veces significa separarse de personas amadas, graves malentendidos, y hasta amarga persecución.


3) Los tesalonicenses recibieron la Palabra con gozo del Espíritu Santo (6). Es una paradoja que uno experimente gozo en medio de sufrimiento, pero cuando uno se decide por el Señor, es inundado con gozo por obra del Espíritu Santo.


4) Los tesalonicenses sirvieron de modelo para los creyentes en Macedonia y Acaya (7). A veces la Escritura pone creyentes espirituales como ejemplos para otros. (1 Co. 4.16; 11-1: Fil. 3.7). Esta es la única vez donde una iglesia se menciona como ejemplo.


III. LA FAMA QUE GOZAN LOS CREYENTES CON LOS DE AFUERA (8-10).


a) Son conocidos como personas de fe (8).


b) Son conocidos como personas transformadas (9-10).


1) Transformadas al dejar ídolos (9).


2) Transformadas por seguir a Dios (9).


3) Transformadas para servir al verdadero Dios (9).


4) Transformadas para esperar al Hijo (10).


La verdadera transformación hará impacto en la vida de otros cuando éstos vean que se han dejado sus viejos costumbres para servir al verdadero Dios.

FORTALECIENDO A LA FAMILIA


Siendo la familia una institución, la más importante de todas, no podía dejarla Dios desprovista de un orden necesario que sirviera de base sólida para contrarrestar y enfrentar todos los embates que Él sabía iba a presentarse en cada hogar. Sabiendo el diablo lo que la familia significa para Dios y para la sociedad, no ha escatimado astucias y maquinaciones para llevar la misma a la confusión y degeneración. En su intento, ha podido ver que, socavando el fundamento del orden establecido, ha ganado ventaja sobre muchas familias, que obviando o ignorando el mandato divino, han decidido hacer las cosas a su manera, teniendo que enfrentar terribles consecuencias.


Considerando una familia funcional, compuesta de un matrimonio con sus hijos ... es el hombre la cabeza del hogar y sacerdote del mismo, quien debe de preocuparse, por sobre todo, que Cristo sea el centro y a quien él debe sujetarse para poder llevar a cabo la función que le ha sido encomendada por Dios. Representa la autoridad divina en el hogar y debe de tomársele en cuenta para toda decisión. Es su responsabilidad el sentar pautas y reglas que abonen a la sana convivencia y al buen funcionamiento del hogar, resultando esto en amor, respeto y unidad entre todos.


La mujer le sigue en autoridad, sujetándose a su marido y guardando el respeto propio de la relación, creando así un ambiente de paz y armonía en su hogar. Es responsable de velar por el bienestar de la familia, preocupándose porque lo que se haya establecido se cumpla, tratando cada asunto con sabiduría.


"La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba." Prov.14:1


"Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,
y no desprecies la dirección de tu madre "Proverbios 6:8


Los hijos deben de honrar a sus padres con respeto y obediencia y estar prestos a llevar a cabo la función que se le haya encomendado como miembro y parte importante de la familia. Una buena relación en el hogar resulta en buenas relaciones fuera de él.



"Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre,
y no dejes la enseñanza de tu madre;
Átalos siempre en tu corazón, enlázalos en tu cuello.


Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz,
y camino de vida las reprensiones que te instruyen." Proverbios 6:20-21, 23

Una familia en el orden de Dios aporta para el mejoramiento de la sociedad, dando ejemplo y manifestando al mundo que no todo está perdido, que hay esperanza para todo aquel que considere a su familia como lo más importante y el eje central de la sociedad..


- Casadas, estén sujetas a sus maridos, como conviene en el Señor.


- Maridos, amen a sus mujeres y no sean ásperos con ellas.


- Hijos, obedezcan a sus padres en todo, porque esto agrada al Señor.


- Padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desalienten. Col.3:18-21


- ... Y todos sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque:
Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes. 1 Pedro 5:5
- Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios... 1 Samuel 15:22
- El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2:17

lunes, 19 de abril de 2010

EL FRUTO QUE PRODUCE A TREINTA, SESENTA, Y CIENTO POR UNO - Gálatas 5:22; Mateo 13:1-9, 18-23


En Gálatas 5:22 la Biblia nos enseña que el fruto del Espíritu uno es: Amor Y de el se producen: Gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Estos son los elementos que los hijos de Dios deben de poseer. Esto es lo que nos debe de caracterizar, por que Jesús dijo: “Por sus frutos los conoceréis” (Mt 7:16)


En Mateo 13: 1-9, 18-23 miramos, “la parábola del sembrador” donde dice la Biblia que la semilla cayó en cuatro diferentes partes, o podríamos decir que en cuatro diferentes clases de corazones ♥: a) junto al camino b) En pedregales c) Entre espinos d) En buena tierra


1) LAS CUATRO CLASES DE CORAZONES DONDE CAYO LA SEMILLA Y SU SIGNIFICADO


· Junto al camino -- “Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón.


· En pedregales -- “Este es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; Pero no tiene raíz en si, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza”.


· Entre espinos -- “Este es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra y se hace infructuosa”.


· En buena tierra -- “Este es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; Y produce a ciento, a sesenta y treinta por uno”.


De acuerdo a la Biblia, según el fruto que este dando el creyente, es la evidencia de en cual de las cuatro partes es que cayo la semilla. Yo creo que la meta de cada cristiano debe de ser que la semilla caiga en buena tierra, para que pueda dar fruto, al ciento, sesenta, y treinta por uno.


Cada vez que uno viene a la iglesia, a escuchar al pastor predicar, o a algún invitado uno debe de venir con un corazón dispuesto si es que uno quiere ser bendecido, el Salmo 100:4 “Entrad por sus puertas con acción de Gracias” esto quiere decir que necesitamos disponer nuestro corazón antes de llegar, esto es como el sembrador, que antes de sembrar la semilla el tiene que preparar la tierra esto implica 4 cosas:


a) El sembrador necesita limpiar la tierra


b) El sembrador necesita quebrar la tierra


c) El sembrador necesita fertilizar la tierra


d) Y finalmente necesita abonar la tierra


Yo creo también que Dios tiene que preparar nuestra tierra para que nosotros podamos dar fruto.




2) LOS SIGNIFICADOS DEL FRUTO DEL ESPÍRITU


Esta definición fue sacada del diccionario Velásquez


Amor -- Querer, tener cariño, tener inclinación a alguna cosa que agrada, Amar.


Gozo -- Alegría, Jubilo, Deleite, Regocijarse.


Paz --Reposo, Tranquilidad, Descanso, Armonía.


Paciencia -- Tolerante, Sosiego, Esperar.


Benignidad –Misericordioso, Buena voluntad, Gracia, Cortes.


Bondad -- Clemente, Sincero, Suave, Temperamento blando, Benévolo.


Fe -- Creencia, Confianza en Dios, Sinceridad, Fidelidad, (Heb 11:1 “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”)


Mansedumbre – Modestia, Dulzura, Blandura, Suavidad de carácter, Nobleza, Conducta de Caballerosidad, Tranquilidad, Quietud, Calma.


Templanza – Moderación, Templado, Contenido, Sobrio.



Necesitamos ser cristianos productivos para el reino de Dios, Y si no lo estamos haciendo, preguntémonos hoy ¿por que no?

lunes, 21 de diciembre de 2009

HOY, RECORDARÉ QUE SOY UNA VASIJA DE MISERICORDIA


Hoy, Recordaré que Soy una Vasija de Misericordia.

“ Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria” Rom. 9:22,23

El maestro estaba buscando una vasija para usar. En el estante había muchas- Cuál escogería?. Llévame, gritó la dorada. “Soy brillante, tengo un gran valor y todo lo que hago, lo hago bien; mi belleza y mi brillo sobrepasa al resto y para alguien como tú, Maestro, el oro sería lo mejor”. .El maestro pasó sin pronunciar palabra; él vio una plateada, angosta y alta;
“Yo te sirvo amado Maestro, vertería tu vino y estaría en tu mesa cada vez que comieras; mis líneas son agraciadas y mis esculturas son originales, y la plata te alabaría para siempre”.
Sin prestar atención el Maestro camino hacia la de bronce, era superficial, con una boca ancha y brillaba como un espejo: “Aquí” gritó la vasija. “Se que te seré útil, colócame en tu mesa donde todos me vean”. “Mírame” gritó una copa de cristal muy limpia. “Mi transparencia muestra mi contenido claramente, soy frágil y te serviré con orgullo y se con seguridad que seré feliz de morar en tu casa”. .Vino el maestro seguidamente hacia la vasija de madera, sólidamente pulida y tallada: “Me puedes usar Maestro amado, pero úsame para las frutas dulces y no para el insípido pan” Luego el Maestro miró hacia abajo y fijó sus ojos en una vasija de barro, vacía, quebrantada y destruida, ninguna esperanza tenía la vasija de que el Maestro la pudiera escoger para depurarla y volverla a formar, para llenarla y usarla.
.Ah, esta es la vasija que he deseado encontrar, la restauraré y la usaré, la haré toda mía”. “No necesito la vasija que se enorgullezca de si misma, ni la que se luzca en el estante, ni la de boca ancha, ruidosa y superficial, ni la que demuestre su contenido con orgullo, ni la que piensa que todo lo puede hacer correctamente, pero si esta sencilla llena de mi fuerza y de mi poder” Cuidadosamente el Maestro levantó la vasija de barro; la restauró y purificó y la llenó en ese día, Le habló tiernamente diciéndole: “Tienes mucho que hacer solamente viértete en otros como yo me he vertido en ti”. Y mientras leía y meditaba en estas palabras recordé que soy simplemente una vasija que por misericordia Dios me ha llenado. Hoy, por lo tanto no debo olvidar que sigo siendo la vasija de misericordia para que el orgullo no se eleve por encima de mi corazón y termine perdiendo fácilmente lo que por misericordia he recibido.
El Señor para mostrar su amor y su misericordia, un día tomó nuestras mi vidas quebrantadas, inútiles destruidas y tristemente deshechas, pero en tus manos toda nuestra existencia cambió.
Hoy somos vasijas de honra, gracias a la misericordia e Dios.


Apóstol David Lladó

miércoles, 14 de octubre de 2009

Limitaciones - 2 Reyes 5:10-13


No debe escapar de nuestra observación la forma en que Naaman fue recibido por Eliseo. Era un hombre acostumbrado a que otros le rindieran pleitesía, pues ocupaba un importante puesto en la corte del rey a quien servía. No ha de sorprendernos que él se considerara una persona más importante de lo que realmente era. En esto no se diferencia mucho de nosotros, pues fácilmente somos intoxicados con nuestro propio sentido de importancia.

Cuando llegó a la casa de Eliseo, el gran profeta ni siquiera salió a recibirlo en persona. Simplemente envió a su criado con un mensaje para el gran guerrero. Sin duda, parte del trato de Dios para aquellos con los que desea entablar una relación incluye hacerlos caminar en humildad. Aunque Naamán debió sentirse insultado por semejante humillación, el obstáculo más grande para su sanidad no se encontraba en esta afrenta contra su dignidad. Él mismo delata la razón por la cual se siente tan airado: «Yo pensaba que el profeta?» Es decir, Naamán se había formado una idea de cómo sería la intervención de Dios en su vida.
El Señor es tan creativo e impredecible que jamás podremos anticiparnos a la manera en que se moverá.
Al igual que muchos de nosotros, una vez que tenía elaborado su concepto de cómo actuaría el Señor era incapaz de concebir que lo hiciera de otra forma. Cuando creemos que podemos anticiparnos a los movimientos de Dios automáticamente descartamos otras manifestaciones; quedamos atrapados por nuestras propias expectativas. El Señor, no obstante, es tan creativo e impredecible que jamás podremos anticiparnos a la manera en que se moverá. Al saber que su capacidad para intervenir es tan ilimitada como los cielos mismos, es mejor que nos armemos de un espíritu abierto, dispuesto a ser sorprendidos por las más extraordinarias y rebuscadas expresiones.


En segundo lugar, Naamán halló que la propuesta del profeta era ridícula. Si de bañarse en ríos se trataba el asunto, en su propio país había ríos de sobra y mejores que los del territorio de Israel. ¡Si hubiera sabido que le iban a proponer un plan tan absurdo, bien se podría haber evitado tan largo viaje! Pero precisamente es en este punto donde tropiezan las personas con las mentes más privilegiadas: creen que los planes de Dios tienen que poseer la misma lógica e inteligencia que los planes de los hombres. Al medirlos con esta vara, sin embargo, las propuestas del Señor, son francamente incoherentes, como atestigua una y otra vez la historia del pueblo de Dios. Cuando caminamos con el Señor tenemos que estar dispuesto a hacer lo que el manda, aun cuando puede parecer ridículo.



Dios conoce el camino que tú tomas. Nosotros no conocemos el camino que Él toma.



Apóstol David Lladó

jueves, 8 de octubre de 2009

CUIDA LO QUE GUARDAS EN TU CORAZÓN - PROVERBIOS 4:23


El corazón, un órgano que determina vida o muerte. Algunos lo cuidan, otros no. Pero forma parte de la maravillosa arquitectura de Dios para asegurarnos la existencia. Pero el corazón suele jugarnos malas pasadas. Si nos dejamos arrastrar por las corazonadas, antes que por la guía del Señor, sin duda tomaremos decisiones desacertadas de las que luego nos arrepentiremos.


El corazón guarda el acumulo de sentimientos que nos llevan a actuar. "Es la mente", me dirá usted. Y estamos de acuerdo. Sin embargo, en la mente o en el corazón, como lo menciona la Biblia, almacenamos información que determina nuestras reacciones, y debemos cuidar qué tipo de cosas guardaremos en él.


La recomendación la hizo hace muchos siglos el rey Salomón cuando escribió: "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él emana la vida" (Proverbios 4:23)


Guardar rencores o recuerdos dolorosos, antes que ayudarnos al crecimiento, inclinan nuestra vida a un estancamiento o revés en nuestro proceso de maduración personal y espiritual. Por esa razón, cualquier sentimiento negativo que guardemos, es hora de que lo borre, no en sus fuerzas sino en las del Señor Jesucristo.


Recuerde que el amado Hijo de Dios es el único que puede sanar nuestras heridas y traer perdón a nuestro corazón. ¡Ánimo! Nunca es tarde para empezar.


La sanidad interior trae liberación a su vida. Le permite comenzar de nuevo. ¿Cómo hacerlo?



1.- Evalúe qué sentimientos que traen dolor, alberga en su corazón.


2.- Traiga a memoria quiénes le produjeron esas situaciones que le producen sufrimiento.


3.- En oración, entréguele al Señor Jesucristo sus sentimientos y pídale que le sane.


4.- Examine periódicamente su vida para evaluar qué guarda en su corazón, desechando todo aquello que le trae dolor. Con ayuda de Dios podrá lograrlo.



¡Hoy puede comenzar una nueva vida!



"Señor Jesucristo ,haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén".



Ptra. Ronilda de Lladó




lunes, 5 de octubre de 2009

EN EL DESIERTO - ÉXODO 2.15

No es difícil creer que fue Dios mismo el que conmovió el corazón de Moisés frente a la injusticia que sufrían los Israelitas a manos de los Egipcios. La sensibilidad a las cosas espirituales que le habrían impartido sus padres no se había perdido durante los años en la corte del Faraón. No obstante, Moisés no había aprendido aún una lección crucial: los planes de Dios no se pueden implementar con métodos humanos, tal como lo expresó, muchos siglos más tarde, el apóstol Santiago: La ira del hombre no obra la justicia de Dios (1.20)


Para que Moisés pudiera aprender esta valiosa lección, era necesario que fuera a la escuela del desierto. Había en él demasiada confianza en sus propias fuerzas para que le fuera útil a los propósitos del Señor, y Dios debía tratar profundamente con su vida. Allí, pues, pasó largos años. El fuego y el celo que lo habían llevado a asesinar a un hombre lentamente se disiparon y quedó en su lugar la vida tranquila de un pastor de ovejas. Entonces después de un cierto tiempo , Dios volvió a visitarlo para darle la misión de liberar al pueblo de su estado de esclavitud en Egipto. Cuando Moisés quería servirlo, Dios no lo permitió. Y cuando el profeta ya no quería servirlo, Dios se lo exigió. La razón es que Dios no enfoca nuestras acciones , sino la clase de persona que somos.



El gran evangelista Dwigth Moody alguna vez comentó de Moisés: «Durante los primeros 40 años de su vida, el pensó que era una persona importante. Durante los segundos 40 años de su vida, aprendió que en realidad no era nadie. Durante los terceros 40 años de su vida, vio lo que Dios puede hacer con un «nadie». ¡Qué admirable resumen del proceso por el cual llevó el Señor a Moisés!



Esta es una lección que todos debemos aprender. Dios no necesita de nuestros planes, ni de nuestras habilidades, ni de nuestros esfuerzos. Ni siquiera necesita de nuestra pasión, eso es lo que tuvo que descubrir el apóstol Pedro. Lo que necesita es simplemente que nos pongamos en sus manos con todo lo que tenemos, para que él dirija nuestra vida, señalando en el camino las actitudes y el comportamiento que él quiere de nosotros. Esta clase de entrega es la que más le cuesta al ser humano, porque tenemos nuestros propios conceptos acerca de cual es la mejor manera de agradar a Dios.



¡Qué tentador es planificar y luego pedir que Dios bendiga nuestros esfuerzos! Es mucho más difícil esperar en Él, para moverse solamente cuando Él lo manda. No debemos perder de vista, sin embargo, que el hombre o la mujer que vive completamente entregados a Dios, son la herramienta más poderosa que existe para hacer avanzar los proyectos que están en el corazón mismo del Señor. ¡No se apresure!

Ptra. Ronilda de Lladó

lunes, 13 de julio de 2009

Un camino de doble sentido - Juan 15.4-5

Ni bien la rama es quitada de la planta, se seca y muere. No puede subsistir por si sola, y mucho menos podrá llevar fruto. Todos los elementos que necesita para la vida están en la vid. No puede almacenarlos, ni tampoco desarrollar la capacidad de proveer eventualmente para sus propias necesidades. Su única esperanza es la de nutrirse de la vid, y para eso debe permanecer en ella.


Cristo llamó a los discípulos a permanecer en él, porque sin él no podían hacer nada. Es importante que notemos lo categórico de esta frase. No es que, separados de él, las cosas van a ser más difíciles, o que nuestros logros serán pequeños. Cristo les dijo que no habría una sola cosa que pudieran realizar si no estaban unidos a él.



¿Qué significa, entonces, este «permanecer» en él? La rama tiene una relación continua con la planta. No se encuentra con la vid una vez por día, o dos veces por semana. Se nutre de la vid en todo momento. De manera que permanecer, en su sentido más sencillo, implica abrirse a cada paso a la vida que Cristo quiere producir en nosotros. Es poner toda la atención y el enfoque de nuestra vida sobre Él, buscando que Él sea el todo de nuestra existencia. Cristo, sin embargo, añadió otra condición para dar fruto. Les señaló a los discípulos que también era necesario que él permaneciera en ellos. En esto vemos claramente que la relación no depende enteramente de nosotros. Muchas veces, con nuestra lista de actividades que intentan cultivar una vida espiritual, creemos que estamos permaneciendo en él. Más Cristo dijo que todo esto tendría poco valor si Él no permanecía en nosotros. ¿Y cómo permanece él en nosotros? Él les dijo «Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros…» (v. 15.7), dando a entender que se trataba no solamente de buscarlo, sino de prestar atención a lo que él nos habla. En el caso de que siguieran sin entender, añadió «si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor». Es decir, toda nuestra devoción, nuestra alabanza y nuestras oraciones, no tienen sentido si no están acompañadas de una vida de obediencia a él. Es en el cumplimiento de sus mandamientos que nos aseguramos que Él tiene participación en nuestras vidas, y no solamente nosotros en la de Él.


Debe quedar claro, entonces, que esta vida a la que hemos sido llamados no podrá prosperar si insistimos en dirigirla nosotros. No se nos ha pedido que nos esforcemos por buscarlo, sino que dejemos que él dirija nuestra vida. Esto implica que nuestras actividades no son tan importantes como las actividades que él realiza en nosotros.

«El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él» (Juan 14. 17).



Ptra. Ronilda de Lladó


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miércoles, 17 de junio de 2009

La vid verdadera/Juan 15:1-2

Israel frecuentemente había sido representado, en el Antiguo Testamento, como una vid. En la mayoría de los casos, sin embargo, esto no constituía ningún halago, pues los profetas frecuentemente lo habían denunciado por la pobre calidad de su fruto. Cristo declaró a sus discípulos que Él era la vid verdadera. Él es la planta de la cual se nutre toda rama, todo gajo, toda hoja, todo racimo y toda uva. La iglesia no es la vid, ni tampoco lo son los pastores, ni los encargados de diferentes ministerios dentro de la congregación. La iglesia es parte de las ramas, pero lo que sostiene todo, y está en todo, y se mueve por todos, es Cristo.


El Padre no es la vid. El Padre es el dueño de la vid y el que la trabaja. Solamente él ve la vid en su totalidad y sabe dónde necesita ser podada, dónde necesita ser apuntalada, dónde necesita que la tierra alrededor de sus raíces sea movida. Él conoce las necesidades de la vid como nadie. El trabajo del Padre tiene el propósito de asegurar que la vid cumpla la función para la cual ha sido creada, que es producir vida y vida en abundancia.

Para asegurarse de este resultado el Padre realiza dos actividades fundamentales.


1) La primera actividad del Padre las ramas que no producen fruto las cortan y las echa fuera. En esto, Cristo no andaba con rodeos, sino que dejó absolutamente claro el procedimiento del Padre. La rama existe para llevar el fruto que la vid produce en ella. La rama que no cumple esa función no puede permanecer en la vid como adorno. De persistir su infertilidad, aun habiéndole proporcionado los cuidados necesarios, se la quita de la planta. Esa rama está utilizando recursos y energía que podrían ser aprovechados mejor por las ramas que sí son productivas.



2) Una segunda actividad del Padre tiene que ver con las ramas que producen fruto. Cristo no dijo que las ramas se comparaban entre ellas para ver quien daba más uvas, o quien producía la más sabrosa fruta. Tampoco dice que el Padre les da una «palmadita» por su buen trabajo en producir fruto. El Señor declaró que el Padre poda las ramas que dan fruto, para que produzcan mayor fruto. Cualquier productor sabe que este proceso, que es momentáneamente doloroso, acaba fortaleciendo la rama y la planta en general.




La analogía apunta a dos claras conclusiones. En primer lugar, no existen categorías de ramas, algunas con «llamado» y otras no. Todas las ramas, sin excepción, deben producir fruto. Ninguna rama ha sido destinada a la función de decorar. En segundo lugar, nadie se salva de la tijera de Dios, ni siquiera los que «andan bien». ¡Todos son podados! Algunos para vida, y otros para muerte.



Isaías 5: 1-7 ….. y pídale al Señor que le revele la pasión que el tiene por una vid robusta y productiva.

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PTRA. RONILDA DE LLADÓ

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