lunes, 28 de noviembre de 2011

¿CUÁL ES EL SIGNIFICADO DE LA SANGRE DE CRISTO?


La frase “la sangre de Cristo” es usada muchas veces enel Nuevo Testamento, y es la expresión de la muerte sacrificial y la obracompleta de expiación de Jesús en nuestro favor. Las referencias a la sangre del Salvador incluyen la realidad de que Él literalmente se desangró enla cruz, pero más significativamente que derramó su sangre y murió por lospecadores.

La sangre de Cristo tiene el poder de expiar un númeroinfinito de pecados cometidos por un infinito número de gente a través de lossiglos, y todos aquellos que ponen su fe en esa sangre serán salvados.
La realidad de la sangre de Cristo como medio deexpiación por el pecado, tiene su origen en la Ley Mosaica. Una vez alaño, el sacerdote debía hacer una ofrenda de la sangre de animales sobre elaltar del templo por los pecados del pueblo. “Y según la ley, casi todo es purificado consangre, y sinderramamiento de sangre no hay perdón.” (Hebreos 9:22). Pero esta era unaofrenda de sangre que estaba limitada en su efectividad, por lo que teníaque ser ofrecida una y otra vez. Esta era una semblanza del sacrificio deJesús ofrecido en la cruz “una vez ypara siempre” (Hebreos 7:27). Una vez que fue hecho ese sacrificio, ya nohubo necesidad de la sangre de toros y machos cabríos. La sangre de Cristo esla base del Nuevo Pacto. La noche anterior a Su crucifixión, Jesúsofreció la copa de vino a Sus discípulos diciendo, “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre,que es derramada porvosotros.” (Lucas 22:20). El verter el vino en la copa, simbolizaba la sangre de Cristo que seríaderramada por todos los que creerían en Él. Cuando Él derramó Su sangreen la cruz, Jesús eliminó la exigencia del Antiguo Pacto del continuosacrificio de animales. Esa sangre no era suficiente para cubrir los pecadosdel pueblo, excepto de una manera temporal, porque el pecado contra un Dios Santoe infinito, requiere un sacrificio santo e infinito. “Pero en esos sacrificios hay un recordatorio de pecados añotras año.

Porque es imposible que la sangre de toros y demachos cabríos quite los pecados.” (Hebreos 10:3). Mientras que lasangre de toros y machos cabríos era un “recordatorio” del pecado, “la sangre preciosa de Cristo, un cordero sin mancha o defecto.” (1 Pedro 1:19), pagó totalmente la deuda delpecado que debíamos a Dios, y ya no necesitamos más sacrificio por el pecado. Jesús dijo, “¡Consumado es!” mientras Él moría, y con eso quiso decir que – la obra completa de redención fue hecha para siempre, “habiendo obtenido redención eterna” para nosotros (Hebreos 9:12).
La sangre de Cristo no soloredime a los creyentes del pecado y el castigo eterno, sino que “Su sangre purificará nuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo”(Hebreos 9:14). Esto significa que no solo somos ahora libres deofrecer sacrificios, los cuales son “inútiles” para obtener la salvación, sino que somos libres de depender de las obras inútiles e improductivas de la carnepara complacer a Dios. Porque la sangre de Cristo nos ha redimido, ahora somos nuevas criaturas en Cristo (2 Corintios 5:17), y por Su sangre somos liberados del pecado para servir al Dios vivo, para glorificarle, y para gozar de El por una eternidad.

Ptra. Ronilda de Lladó

EL ESPEJO


¿Qué función cumple un espejo...? Este nos permite ver partes de nuestro cuerpo que no podemos ver por nuestra cuenta, nuestro rostro por ejemplo. El libro de Santiago compara a aquellos que leen diligentemente las Escrituras con los que se miran en un espejo. La Palabra de Dios nos permite ver diversos aspectos de nuestras vidas que nos sería imposible ver de otra forma; no podemos decirle que es lo que «queremos ver», pero más bien estar dispuestos a recibir todo eso que el Señor nos quiere comunicar por medio de Su Palabra. Al meditar en las Escrituras debemos contar con oídos atentos y un corazón dispuesto a recibir todo lo que nuestro Padre nos quiere dar.
Si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor deella, ese es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural; él se considera a sí mismo y se va, y pronto olvida cómo era.
Pero el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.
Santiago 1:23-25
La Biblia también actúa como una lupa, dándonos una vista a corta distancia de dosimágenes. Primero, y lo másimportante, refleja la gloria del Señor de la misma forma en que una lupagigante le permite a los astrónomos ver objetos en el cielo a través de untelescopio.
Las estrellas que son apenas perceptibles a simple vista debido a su distanciafísica de la tierra se ven más cerca a través de los lentes del enorme espejo.En forma similar, la Palabra de Dios, que está “muy cerca de ti” , nos ofreceuna mirada directa de Dios, quien habita en otras esferas del cielo y quien,por consiguiente, está prácticamente distante de nosotros.
A medida que descubres y examinas la información de la Biblia, ésta tepresentará la verdad acerca de Dios: cómo es Él en cuanto a personalidad,carácter y actividad.
El espejo de la Bibliano tiene deformaciones o distorsiones. Está completamente liso y perfectamenteformado para reflejar una imagen exacta de Dios. La imagen contorsionada quemuchas personas tienen de Dios viene de sus propias impresiones, no de laspáginas de la Biblia.A veces algunas personas bien intencionadas sacan de contexto unos cuantosversículos de la Biblia e intentan interpretar los caminos de Dios a la luz deuna pequeña porción del espejo completo. Si el lente del espejo no está liso,la deformación del lente crea una distorsión en el reflejo amplificado. Toda laBiblia debe verse a la luz de toda la Biblia; las historias o los versículosindividuales pueden malinterpretarse si se consideran aisladamente.
Fíjate en contrastes entre lo que la Biblia dice y lo que tú piensas, sientes ocómo actúas. Cuando ubiques esas diferencias, pídele al Señor que te cambie.
Lee basándote en cuatro niveles básicos:a) literal: lo que Dios dice o hace en las vidas de personas reales; b) temático principios y acuerdosrespecto a las formas en las que Dios trabaja; c) profético: promesas respecto a lo que Dios hará en el transcursode la historia humana; y d) personalpuntos de instrucción y motivación para tu propia vida.
Cuando llegues a pasajes que no entiendas, pon un signo de interrogación en elmargen y sigue leyendo. No te quedes atorado. Sólo significa que en estemomento el Señor no está hablándote con esos versículos.
Busca cualidades o atributos en las vidas de los personajes bíblicos claves quese parezcan a ti. Luego pregunta si esas cosas son buenas o no tan buenas,dependiendo de cómo trató Dios con ellas en la historia bíblica. Meditaen lo que lees al pensar en eso a través del día. Te asombrarán cuántas cosasde tu vida te mostrará Dios a medida que reflexionessobre Su Palabra.
Pida al Señor cada día que la Palabra deDios te muestre lo que tiene que ser corregido en su vida , porque ella es comoun espejo que refleja como cristal.
Apóstol David Lladó

lunes, 19 de septiembre de 2011

DESCUBRA CUÁL ES SU MAYOR RECURSO


Pedro no entendía lo que estaba a punto de suceder, aunque debió haber tenido el discernimiento necesario para saberlo. Ni Jacobo, ni Juan, ni ninguno de los otros discípulos lo tuvieron. Aunque habían estado con Jesús durante tres años, todavía no tenían una idea clara del plan eterno de Dios, y esta falla se convertiría en su vergüenza.
Entre los discípulos surgió una disputa sobre quién sería el mayor entre ellos. Jesús intervino, diciendo: "El mayor entre vosotros [sea] como el más joven, y el que dirige, como el que sirve" (Lc 22.26). Más tarde, les reveló una sorprendente verdad: todos ellos le abandonarían esa misma noche.
Pero Pedro negó categóricamente esa posibilidad, diciendo: "Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré" (Mt 26.33). Nadie parecía estar consciente del vertiginoso desarrollo de lo que estaba teniendo lugar. A medida que avanzaba la tarde, los discípulos escuchaban al Señor mientras éste les decía que sería traicionado, pero su mensaje no les llegó al corazón. No podían concebir que sucediera tal cosas. Con la muerte y el dolor acercándose rápidamente, los discípulos se durmieron, sin haber aprendido la lección más importante para ganar cualquier batalla. ¿Cuál lección? Que hay que velar y orar.
¿Somos negligentes en cuanto a nuestra fe?
La mayoría de nosotros nos hemos encontrado, alguna vez, en situaciones en las que sabíamos que algo estaba a punto de cambiar. Podíamos sentirlo. Puede que hayamos sido prevenidos con anticipación; es posible incluso que alguien nos haya dicho con antelación qué iba a suceder, pero no estuvimos dispuestos a aceptar ninguna otra posibilidad.
Nos negamos a escuchar, porque estábamos enfrascados en nuestras necesidades, y en nuestros deseos, sueños y pasiones. En vez de hacer caso a la advertencia y prepararnos para lo que iba a venir, decidimos ignorar el mensaje. Fuimos negligentes. Entonces, sólo después de que nos golpeó la adversidad, nos dimos cuenta de que habíamos perdido una oportunidad de confiar en Dios.
Ciertamente, la principal victoria del cristiano fue ganada en la cruz. Fue allí donde Dios sacrificó a su Hijo por los pecados de la humanidad. Jesús tenía que morir, para que pudiéramos tener vida eterna. No ha existido ninguna victoria más grande que ésta; pero en las horas previas que llevaron a este momento se logró una victoria muy importante. Esta victoria fue esa misma noche en el huerto de Getsemaní. Fue en este lugar donde Jesús se rindió completamente a la voluntad de su Padre. Si Él no hubiera hecho esto, la cruz jamás habría podido ser levantada. Usted y yo nos habríamos perdido eternamente.
En el huerto los discípulos tuvieron la gran oportunidad de demostrar su fidelidad, sin embargo, no pasaron la prueba, no una sino tres veces. ¿Podemos aprender algo de su fracaso? Pues así es.
Al término de la cena pascual, Jesús llevó a sus discípulos del aposento alto a un lugar de aislamiento y oración. Les pidió que se mantuvieran alertas y vigilantes, pero no hicieron ni una cosa ni la otra. Jesús escogió a tres hombres —Pedro, Jacobo y Juan— con los cuales tenía una relación particularmente estrecha, para que fueran a un lugar de íntima oración, que estaba aun más cerca del corazón de Dios. Estaba literalmente a pocos pasos de distancia de donde Él había hecho su oración de entrega personal.
Dijo a sus discípulos: "Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.
Permita que la oración sea su primera respuesta
Llegará un momento en el que Dios nos llamará a orar, y entonces deberemos obrar de acuerdo con lo que hemos aprendido de Él. Pero si no hemos pasado tiempo con el Señor, no sabremos cómo permanecer firmes en nuestra fe. También nos faltarán el discernimiento y la sabiduría clave para tomar buenas decisiones. Cuando vengamos al lugar de la oración, el lugar donde Jesús llevó a esos hombres aquella noche, debemos estar completamente concentrados en su santidad, tanto así que el estar en su presencia infinita nos haga ponernos de rodillas. Jesús se humilló a sí mismo delante del Padre, y aquellos hombres tuvieron la oportunidad de ser testigos de cómo oró Él, aunque no lo hicieron.
Cuando enfrentemos desafíos demasiado grandes para nosotros, nuestra primera respuesta debe ser acudir a Dios en oración. La victoria en todas las batallas, se obtienen sólo en un lugar: en el lugar de la oración.
 Gracias a la oración, Jesús se sintió seguro del plan de Dios para Él. ¿No le gustaría saber qué plan tiene Dios para su vida? Cristo ganó la batalla en un lugar de oración. Ése es, también, el lugar en el que usted puede ganar sus batallas. Él nunca se dio prisa por saber qué opinaban los demás. Él quería saber únicamente lo que Dios Padre pensaba. Cuando se levantó del suelo esa noche en el huerto, tenía la dirección, la esperanza y las fuerzas que necesitaba para soportar el Calvario por amor a nosotros. Jesús sabía que podía confiar en el Padre, porque había pasado tiempo con Él.
¿Qué problema tan grande hay en su vida, que usted no es capaz de manejar? Para Dios, nada es demasiado grande. ¿Quisiera usted "velar y orar" con Él, para conocer su voluntad y su plan perfecto?

martes, 14 de diciembre de 2010

DIOS NOS HACE PARA VIVIR UNA VIDA DIFERENTE


Pablo está seguro de que Dios escogió a los tesalonicenses (1 Ts. 1.4). ¿Cómo es posible estar tan confiado? Pablo mismo nos da las razones en este capítulo. La elección se reconoce por:


I. EL FRUTO QUE PRODUCE EN LOS QUE CREEN (2-4).


a) Una fe activa (3).


b) Un amor servicial (3).


c) Una esperanza fuerte y sufrida (3).


II. LA FORMA EN QUE LLEGA LA PALABRA DE DIOS (4-7).


a) Llegó con poder, que es resultado de:


1) La actividad del Espíritu Santo (5).


2) La convicción de los mensajeros (5). Para que el mensaje produzca convicción en otros, nosotros tenemos que estar seguros.


3) El comportamiento de los misioneros (5). El evangelio fue predicado por personas que reflejaban el carácter de Dios en sus vidas.


4) No sólo con palabras (5). No confundir oratoria con dirección del Espíritu y poder de Dios en la predicación.


b) Llegó con poder, y el resultado fue:


1) Los misioneros fueron modelo (6). Aprendieron a imitar al Señor por lo que observaron en la vida de los que predicaban.


2) Los tesalonicenses recibieron la Palabra en medio de gran tribulación (6). Decidirse por Cristo a veces significa separarse de personas amadas, graves malentendidos, y hasta amarga persecución.

3) Los tesalonicenses recibieron la Palabra con gozo del Espíritu Santo (6). Es una paradoja que uno experimente gozo en medio de sufrimiento, pero cuando uno se decide por el Señor, es inundado con gozo por obra del Espíritu Santo.


4) Los tesalonicenses sirvieron de modelo para los creyentes en Macedonia y Acaya (7). A veces la Escritura pone creyentes espirituales como ejemplos para otros. (1 Co. 4.16; 11-1: Fil. 3.7). Esta es la única vez donde una iglesia se menciona como ejemplo.


III. LA FAMA QUE GOZAN LOS CREYENTES CON LOS DE AFUERA (8-10).


a) Son conocidos como personas de fe (8).


b) Son conocidos como personas transformadas (9-10).


1) Transformadas al dejar ídolos (9).


2) Transformadas por seguir a Dios (9).


3) Transformadas para servir al verdadero Dios (9).


4) Transformadas para esperar al Hijo (10).


La verdadera transformación hará impacto en la vida de otros cuando éstos vean que se han dejado sus viejos costumbres para servir al verdadero Dios.

jueves, 9 de diciembre de 2010

CUESTIÓN DE ÓPTICA / JUECES 6.12


Cuando Jehová se le presentó a Gedeón, este estaba totalmente desanimado. Hacía tiempo ya que los madianitas le amargaban la vida al pueblo de Dios. Saqueaban permanentemente las tierras de los israelitas y se llevaban lo mejor de la cosecha. En ese mismo momento Gedeón estaba trabajando para esconder el trigo.



Note el marcado contraste entre el saludo del ángel de Jehová y la respuesta de Gedeón. El ángel se refiere a él como «varón esforzado y valiente». Pero el joven israelita no se sentía ¡ni valiente ni esforzado! Al contrario, solamente podía pensar en que su familia era pobre y que él era el último de la casa. Al igual que David, no sería la persona naturalmente escogida por la familia para cualquier proyecto importante. Estaba acostumbrado a que nadie le tomara en cuenta. Mirando, entonces, sus recursos, exclamó con toda naturalidad: ¿Y yo qué puedo hacer?


Para tener éxito en los proyectos que él nos propone, no es importante cómo nos vemos, ni cómo nos sentimos. ¡Lo importante es cómo nos ve Dios!


He aquí uno de los misterios de la obra de Dios. Para tener éxito en los proyectos que Dios nos propone, no es importante cómo nos vemos, ni cómo nos sentimos. ¡Lo importante es cómo nos ve Dios! Sara se veía como una vieja estéril, sin perspectivas ya de engendrar hijos. El Señor la veía como la madre de una multitud. Moisés se veía como un tartamudo, útil solamente para cuidar ovejas. El Señor lo veía como el hombre ideal para liberar al pueblo del yugo Egipcio. Pedro se veía como un torpe pescador de Galilea. Cristo lo veía como la roca, un lider con un rol clave en la formación de la nueva iglesia. Ananías veía en Saulo a un hombre dedicado a la persecución violenta de la iglesia. El Señor veía en este hombre a un instrumento escogido para llevar el evangelio a los gentiles.


¿Cómo se ve usted? ¿Se ve como un pobre desdichado que tiene pocas capacidades y aun más, con menos recursos? ¿Cree usted que Dios lo ve de la misma manera? ¿Cómo le saludaría el ángel de Jehová si se le apareciera hoy?


Tenga en cuenta que puede ser verdad que usted es pobre y tiene pocos recursos de los cuales echar mano. Gedeón era de veras miembro de una familia pobre. La dificultad no está en las condiciones que tenemos.


El problema está en creer que mis condiciones y circunstancias limitan la actividad y los proyectos de Dios. El Señor no ve nuestra realidad como impedimento para Sus planes, porque es Él el que hace la obra, no nosotros. El ángel le dijo a Gedeón: ve con esta tu fuerza. No le estaba pidiendo que busque más recursos, ni eche mano de tesoros que no poseía. Simplemente quería que pusiera su incapacidad en manos del Dios todopoderoso.


¡Un siervo en las manos de Dios, puede ser un arma poderosa por demás!


Ptra. Ronilda de Lladó

martes, 7 de diciembre de 2010


EN EL PRINCIPIO /Juan 1.1-14



La declaración del Apóstol Juan nos lleva al relato del libro de Génesis, cuyos orígenes también se encuentran más allá de la historia del planeta que habitamos. «En el principio creó Dios los cielos y la tierra». Este «principio» se escapa a los argumentos que nosotros utilizamos para medir el paso del tiempo, pues está escondido en la misma eternidad.


Juan no desea entrar en el misterio de esta frase. Simplemente afirma que el Verbo existía desde siempre, porque el Verbo es Dios mismo. Su declaración nos ayuda a asumir, desde el mismo principio, la posición correcta en nuestra relación con el Señor. Él es el origen de todas las cosas, hasta de nuestra propia historia personal, siempre está tomando la iniciativa de buscar a su creación. El hombre es, la creación de Dios, un actor secundario en una historia que es mucho más grande y profunda que el relato de nuestro vivir de paso por este planeta.


La declaración de Juan también nos muestra el peregrinaje terrenal del Mesías haciendo misiones en este planeta. Su presencia en este escenario, aunque limitada a tan pequeño lapso de tiempo, en sus escasos treinta y tres años de vida, está incluida en un proyecto que nace en el corazón de Dios y que, por esta razón, necesariamente está contenida en la eternidad.



Que maravilla es el hecho de que se nos ha concedido el contacto con el Eterno. Podemos exclamar, junto a Moisés: «Señor Jehová, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza y tu mano poderosa; porque ¿qué dios hay en el cielo o en la tierra que haga obras y proezas como las tuyas?» (Deuteronomio 3.24).



Nuestra adoración a Dios debe ser una postura todos los días de nuestra vida. La adoración, será uno de los factores que más favorecerá nuestra entrada en las profundidades de la persona de Cristo. No nos aproximaremos a él como quienes lo buscan para analizarlo, explicarlo y desmenuzarlo. Más bien, nos acercaremos para simplemente saborear el irresistible encanto de su persona, de su gracia, de su amor, de sus misericordia…., para con la humanidad.


La iglesia de Jesucristo es el instrumento en las manos del creador para la salvación de miles y millones de personas que nunca han oído de la salvación en Cristo. Parece absurdo, en los días actuales con tanta tecnología esta verdad, pero solamente cuando decidimos ubicarnos en la voluntad de Dios, estamos listos para rescatar estas almas aun perdidas.



Señor, tú eres todo, tu mereces toda nuestra adoración, nuestras obediencia. Al acercarnos a tu persona no hacemos más que responder a tu iniciativa para rescatarnos. Estamos delante de Ti con el corazón abierto y nuestra voluntad dispuesta a dejar que Tú nos conduzcas a donde Tú quieras. Produce en nosotros las experiencias que Tú deseas. No queremos pedir que nos expliques lo que haces, sino que nos mantengas cerca de Ti, haciendo tu voluntad. Estar contigo, Señor, es todo el bien que necesitamos.



Ptra. Ronilda de Lladó