martes, 9 de junio de 2009

UNA ENSEÑANZA MAGISTRAL - JUAN 13.1–15





Si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros, porque ejemplo os he dado para que, como yo os he hecho, vosotros también hagáis.»



Nuestra tendencia a separar lo espiritual de lo no espiritual nos ha llevado a mirar con cierto desprecio las tareas más ordinarias de la vida cotidiana. En ocasiones hasta habremos apresurado la realización de algún quehacer doméstico para que nos quede más tiempo para las actividades que consideramos más «productivas».La escena de esta meditación, revela que aun las tareas más insignificantes pueden estar cargadas de significado espiritual. La diferencia no se encuentra en la faena, sino el corazón de quien la realiza.



La decisión de lavar los pies a sus discípulos está cargada de significado eterno. Juan narra que Jesús sabía «que su hora había llegado para que pasara de este mundo al Padre» (v. 1) y que «el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que lo entregara» (v. 2). Además de esto, Jesús también era consciente de que «el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios y a Dios iba» (v. 3). Lo interesante, sin embargo, es que las profundas connotaciones de este momento no afectaron para nada su conexión con el mundo real y palpable de todos los días. Es decir, su espiritualidad no lo llevó a perder contacto con lo cotidiano, sino que le ofreció el marco para que su presencia en el mundo fuera de mayor impacto.

Jesús no podía alterar en nada el curso que el Padre había trazado para su vida, ni podía asegurar algún tipo de beneficio personal en su decisión de lavarle los pies a los suyos. No obstante, se entregó a esa tarea con el mismo amor y la misma ternura que lo habían caracterizado durante sus tres años de servicio. Su actitud revela la más pura expresión del servicio, aquella prestación que está libre de alguna expectativa de un beneficio personal, «no esperando nada a cambio» (Lc 6.35)
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Apóstol David Lladó
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martes, 7 de abril de 2009

La Iglesia Victoriosa – Parte II

La Iglesia tiene que ejercer triunfo sobre el enemigo y siempre debe estar a la ofensiva. El diablo no debe perseguirle, sino que usted es quien debe perseguir al diablo!". Usted diría: "Bueno, eso se oye muy bien". Sin embargo, la realidad es que no siempre es así. ¿Cómo exactamente vamos a hacer que todo esto suceda? Parece una tarea gigante, pero por fe en Cristo, todas las cosas son posibles (Mr 9:23). La orden de batalla ya fue dada porque Dios nos ha confiado el ministerio de la reconciliación y la palabra de reconciliación (2 Co 5:18, 19). Dios desea que nosotros, los miembros de Su Cuerpo, la Iglesia, reconciliemos a los hombres con Él y para ello nos ha proveído de armas, las cuales “…no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”. (2 Co 10:3, 4). Esas fortalezas que impiden a la humanidad vivir libres de pecado, maldición y condenación eterna, los prisioneros que procuramos liberar tienen que experimentar un cambio mental.
En esta batalla, como hijos de Dios podemos decir con mucha fe: "Padre celestial, nos movemos en el Nombre de Jesús como guerreros en la batalla contra las barreras de la corrupción y contaminación del pecado en su mente. Ya que estos pensamientos pecaminosos se exaltan a sí mismos contra el conocimiento de Dios, derribamos sus barreras y las demolemos. Hacemos esto para que su mente sea liberada para obedecer a Cristo. Lo hacemos con la autoridad de la Palabra de Dios".
Tenemos que pelear esta batalla, pero antes es vital que pongamos nuestros ojos en la cruz y veamos la derrota de Satanás, luego, debemos movernos hacia el campo de batalla sobre esas bases y pelear siguiendo la dirección del Señor. Nuestra tarea no es orar para que Dios salve a nuestros seres amados que están perdidos, Jesús ya derramó Su sangre para salvarlos y ahora nos ha dado la Palabra y ministerio de reconciliación. Por consiguiente, Salgamos fuera y hagámoslo, Judas nos dice: "A otros salvad, arrebatándolos del fuego…" (Jud 23). Amados, Cristo nos compró con Su propia sangre y le pertenecemos, por la misma norma, todos los hombres son Suyos. Juan dijo que la sangre de Jesús "…es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo" (1 Jn 2:2).

viernes, 3 de abril de 2009

La Iglesia Victoriosa – Parte I

"…sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades [infierno] no prevalecerán contra ella" Mt 16:18; la Iglesia de Cristo simboliza el cuadro de una Iglesia victoriosa sitiando al mismo Infierno y rompiendo sus puertas para libertar a sus prisioneros, Jesús prometió que Él tendría una Iglesia muy osada y llena de poder, esa Iglesia, atacaría las manifestaciones del Infierno en cualquier lugar del mundo que las afrontara. En Lc 4:18 Jesús dijo que vino también a: pregonar libertad a los cautivos.
En esta lucha espiritual Pedro nos exhortó sobre nuestro adversario al decirnos: “Sed sobrios y velad porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P 5:8). Debemos tener bien claro que Satanás solamente anda como un león, pero no es realmente un león. Jesús es el león de la tribu de Judá (Ap 5:5). Satán es únicamente un imitador e impostor, no tiene poder contra Cristo es un ser derrotado por Cristo en el Calvario, y no puede hacernos un daño mortal. (Lea Heb. 2:14; Lucas 10:18, 19). Por eso somos instruidos claramente a resistirle (Judas 9), y para ello primero tenemos que someternos a Dios y así tener la autoridad para resistirle y que huya de nosotros (Vea Stg 4:7) y no estar nosotros huyendo de él, no debemos temerle, yo le pregunto, ¿Usted como cristiano debe temer a las brujería, a los sacerdotes de la magia, y otras prácticas demoníacas? Pues no, en Números 23:23 dice: "Porque contra Jacob no hay agüero, Ni adivinación contra Israel".
No importa qué clase de maldición le quiera poner un brujo a usted; de seguro que no tendrá éxito. Tal maldición puede operar contra los incrédulos, pero si usted es un hijo de Dios a través de la fe en Cristo, estará protegido de todo mal.
La Biblia dice: "He aquí el pueblo que como león se levantará…" (Nm 23:24). Nosotros los seguidores de Cristo adoptamos Su Naturaleza, quien es el león de la tribu de Judá. Nos levantamos como un león para resistir al diablo. Cuando hacemos esto la Biblia dice: "…los demonios… tiemblan" (Stg 2:19).
Otras personas pueden enfermarse o sufrir infortunios y hasta morir como resultado de una maldición, pero no usted.
Como uno de los hijos de Dios, usted se levanta como un león y ruge más fuerte que los demonios, quienes tratan de amedrentarle. Los cristianos nunca deben temblar, son los demonios los que tiemblan.

jueves, 12 de febrero de 2009

Comience hoy el proceso de cambio personal y espiritual – Isaías 1:10-20


A alguien a quien le dijeron que era de suma importancia el cambio personal y espiritual, respondió con una pregunta: “¿acaso está insinuando que soy malo?”, esa fue la oportunidad para explicarle, con base en la Biblia, que era esencial que reconociera que le faltaba un algo especial para llenar sus vacíos, y lo que estaba necesitando con urgencia era a Jesucristo como Señor y Salvador, reconoció su pecado y aceptó al Hijo de Dios, le abrió las puertas de su corazón.
I.- DIOS RECLAMA CORAZONES FIELES A ÉL (Vv. 10-14)
1.- Dios reclama que haya fidelidad en el cumplimiento de sus mandamientos (v. 10)
2.- Dios no comparte la religiosidad fundamentada en obras y no en la palabra de Dios (vv. 11, 12)
3.- A los judíos el Señor pedía sacrificios pero de un pueblo consagrado (v. 13)
4.- Las practicas de adoración revestidas de religiosidad no honran a Dios (v. 14)
II.- DIOS RECLAMA CORAZONES DISPUESTOS PARA EL CAMBIO (Vv. 15-17)
1.- Dios escucha las oraciones de hombres y mujeres, sinceros y fieles (v. 15a)
2.- Dios escucha las oraciones de hombres y mujeres, limpios de corazón (v. 15b)
3.- La disposición para el cambio comienza con la decisión de abandonar la maldad (v. 17)
4.- La disposición para el cambio se manifiesta con hechos (v. 17)
a.- Aprender a hacer el bien
b.- Buscar el juicio
c.- Restituir al agraviado
d.- Hacer justicia al huérfano
e.- Amparar a la viuda
III.- DIOS ABRE LAS PUERTAS PARA QUE SUS HIJOS EMPRENDAN EL CAMBIO (Vv. 18-20)
1.- Si nos rendimos a Dios, recibiremos perdón de nuestros pecados (v. 18a)
2.- Seremos limpiados de todos aquellos errores que nos hacían enfrentar crisis de conciencia (v. 18b)
3.- Al ser limpiados nuestros pecados, emprendemos una nueva vida (v. 18)
4.- La decisión de cambiar es solamente nuestra (Vv. 19, 20)
Dios nos abre las puertas para que emprendamos el proceso de cambio, crecimiento personal y espiritual. Basta que recibamos a Jesucristo en nuestro corazón como único y suficiente Salvador.
¡Nuestra vida será diferente! Aproveche la oportunidad que tiene hoy para entrar a gozar de una vida renovada, gracias a la obra del Hijo de Dios. No deje que pasen los días sin decidirse, con el poder de Jesucristo usted será otra persona.
Apóstol David Lladó

jueves, 15 de enero de 2009

Un día a la vez / Mateo 6:19-34

Cristo deja un consejo, de tono absolutamente práctico: «Así que no os angustiéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propia preocupación. Basta a cada día su propio mal.» ¿Será que en este consejo se encuentra uno de los secretos de la vida que vivió nuestro amado Señor? Ciertamente no encontramos evidencias en el relato de los evangelios de que haya sido una persona propensa a la preocupación. Las circunstancias más adversas y complicadas no lograban alterar su estado de ánimo.
No cabe duda de que parte de esta entereza espiritual frente a una vida llena de dificultades y sufrimiento tiene que ver con la fuerza de su relación con el Padre, algo que nutría día a día en intimidad con Dios. La capacidad de vivir a plenitud cada día, con sus contratiempos y victorias, también es un factor que marcó un estilo de vida en Él. De hecho, una de las cosas que más frecuentemente nos roba la posibilidad de disfrutar del presente es estar pendientes del mañana. No disfrutamos de la semana porque estamos a la espera del fin de semana. No nos deleitamos en la etapa del noviazgo porque no vemos la hora de casarnos. No nos alegramos en los hijos que tenemos porque estamos demasiado ocupados en asegurarles «un futuro digno». De esta manera transcurre nuestra vida, siempre con la vista puesta en alguna etapa futura que nos roba de la posibilidad de vivir a plenitud el momento en que nos encontramos.

Jesús reduce su punto de vista, a la distancia más corta posible: el día en que estamos. No me mal interprete; no estoy diciendo que Él era una persona irresponsable, ni tampoco que no debemos anticiparnos, en forma correcta, a los eventos que se aproximan en el futuro cercano. Lo que estoy expresando es que Jesús no permitía que esto lo distrajera por un instante de la responsabilidad de vivir a plenitud cada momento que el Padre le traía. La verdad es que ninguno de nosotros siquiera sabemos si estaremos con vida el día de mañana. Más es enteramente posible que por nuestras muchas preocupaciones el mañana llegue acompañado de un sin fin de remordimientos porque no hicimos o disfrutamos de ciertas cosas cuando tuvimos la oportunidad de hacerlo.
¡Qué tremendo desafío para nosotros! Vivir a plenitud cada día, con sus cosas buenas y malas circunstancias, de modo que no tengamos, a la noche, de qué lamentarnos. Todo lo que recibimos es regalo de Dios, otorgado por pura gracia, exclusivamente para sus hijos que tanto ama.
La profundidad de la sabiduría de Cristo debe llevarnos una y otra vez a la sorpresa. ¡Verdaderamente tenía Palabra de Vida!

lunes, 12 de enero de 2009

En las circunstancias por las que atraviesa ¿Cuál es su disposición?

Tras dar la vuelta por la pista del Estadio Olímpico “Pascual Guerrero”, agitado y sudoroso, me dijo: “Lo importante es comenzar la carrera y terminarla. Esos son los verdaderos ganadores. Así no ocupen el primer lugar. Quienes renuncian en mitad de la competencia, se convierten en perdedores”,Conservo grabadas sus palabras. Ilustran el tema: perseverar en la oración significa clamar aunque las circunstancias parezcan adversas. La respuesta vendrá De acuerdo con la parábola, una viuda fue a un juez sin Dios ni ley. Procuraba que le hicieran justicia. Ella iba a su despacho una y otra vez. Lo hizo con perseverancia. Hasta que el magistrado, cansado de la situación, decidió atender su requerimiento.“Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia” (Lucas 18:6-8 a).El Señor Jesús resalta un hecho “...que claman a él día y noche...” Esta frase arroja una idea de constancia en búsqueda de alcanzar un propósito, perseverando en oración.La enseñanza concluye con un interrogante. “Pero cuando venga el Hijo del Hombre ¿Hallará fe en la tierra?”(v. 8 b). Y usted ¿Qué disposición tiene?Es evidente que, quien no persevera, no alcanza. Es un principio que no podemos olvidar. En las circunstancias por las que atraviesa ¿Cuál es su disposición? Tal vez darse por vencido, o perseverar en oración. O quizá insistir en el clamor, con la certeza de que la respuesta del Señor vendrá.Una característica del cristiano es la fe. Y fe no es otra cosa que llamar “...las cosas que no son, como si fueran”. (Romanos 4:17 b).Le insto para que usted no renuncie. Siga adelante. No cese de orar. Avance en pasos de fe, por encima de las circunstancias.Si desea que le acompañemos a clamar en busca de un milagro que requiere, venga lo esperamos todos los días.

lunes, 29 de diciembre de 2008

¿Es posible cambiar el Mundo?


Un nuevo año llega y con el la esperanza de cambios en nuestra vida. En el año nuevo, decidimos por una vida nueva. Pensamos que el nuevo año cambiará nuestra vida, que se acabaran los
problemas y alcanzaremos las metas que no logramos en el pasado. En fin pensamos que con el nuevo año cambiará las circunstancias que rodean nuestras vidas.Cuán maravilloso sería que pudiéramos cambiar el mundo tan fácilmente, que de un día para el otro nuestras circunstancias mejoraran dramáticamente. Lamentablemente no es así, no hay una fórmula mágica para cambiar el mundo. Ahora bien, ¿será posible que de alguna manera pudiéramos cambiarlo?Solo hay una manera que pueda ocurrir este milagro; en Mateo 5:14-16, Jesús le dice a sus discípulos que somos la luz del mundo. La luz tiene la capacidad de cancelar las tinieblas. Siendo que la luz representa todo aquello que es bueno, mientras que la oscuridad representa todo aquello que es malo, entonces nosotros siendo luz de éste mundo podemos cancelar las tinieblas, o sea, la maldad de éste mundo.¿Por qué esto no necesariamente sucede? La contestación está en el mismo pasaje bíblico. Para que la luz pueda cancelar la oscuridad tiene que ser colocada en un lugar visible. Para que nuestra luz pueda cambiar este mundo de oscuridad, tenemos que poner nuestra luz a la vista de los que la necesitan. La iglesia cristiana tiene que salir de las cuatro paredes de los templos si quiere efectuar cambios en este mundo. Para hacerlo es necesario que cada uno de nosotros como cristianos, hagamos brillar la luz de Cristo donde quiera que estemos y no solamente en el templo, por eso la importancia de hacer misiones. Las misiones empiezan en su casa, en Jerusalén y continúa hasta los confines del mundo. Todos somos partícipes de este mandato. En Juan 8:12, Jesús dice: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida". Nosotros como cristianos podemos cambiar el mundo, en la medida en que reflejemos al mundo la luz de Cristo.Si verdaderamente deseamos que el mundo cambie en éste año 2009, nuestra meta debe ser que cada día podamos reflejar al mundo la luz de Cristo.

Un hombre justo/ Mateo 1:18-25

Los proyectos del Señor siempre se extienden más allá del pequeño círculo de nuestra propia existencia. La bendición que él trae a nuestra vida es apenas una pequeña parte del gran proyecto de la eternidad, cuyas dimensiones nosotros ni siquiera podemos imaginar. Aún desconociendo los detalles de esta empresa celestial nos resultará provechoso recordar que somos parte de un pueblo y que en toda obra que Dios emprende la realiza pensando en el bien de muchos.
José desconoce por completo cuál es su parte en el extraordinario proyecto misionero que el nacimiento de Cristo significa. Repentinamente se encuentra envuelto en una situación profundamente humillante. La mujer con quien ha decidido contraer matrimonio está embarazada. El evangelio de Mateo no nos ofrece ningún comentario sobre el terrible golpe que esta noticia debe de haber representado para José. Nuestra propia experiencia nos lleva a creer que el debe haber sentido en la más profunda de las angustias. ¡Cuántas preguntas pasaron por su mente! Y no padecía solamente esto, también debía decidir ahora el mejor camino a seguir.
El evangelista comenta que José era un hombre justo. El que lo fuera no indica que supiera cómo salir de la situación, pero sí nos da una pista clara sobre lo que más importa en momentos de crisis. La forma correcta de manejar una situación compleja no descansa tanto en nuestra capacidad de seguir un procedimiento preestablecido, sino en ser la clase de persona que siempre actuará con integridad sin importar el desenlace particular de las circunstancias.
Al igual que Zacarías, Elizabeth y María, José era una persona con un camino recorrido en la vida espiritual. La relación que había cultivado con Dios le proveyó, en ese momento intensamente doloroso, una clara dirección: hacer lo que era correcto y justo delante de los ojos del Dios que siempre había seguido.
Aún mientras meditaba sobre los pasos particulares que debía tomar, un ángel del Señor se le aparece en sueños. Cuando existe un intenso deseo de hacer lo que es bueno, Dios mostrará, por el medio que él escoja, el camino a seguir. En este caso el mensajero celestial le provee una perspectiva completamente inesperada: «no temas recibir a María tu mujer, porque lo que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo». Una vez más lo inexplicable tiene explicación, aunque esta jamás se nos hubiera ocurrido a nosotros.
En cuántas situaciones nos hemos apresurado a arribar a conclusiones equivocadas por no poseer toda la información necesaria sobre una situación. La persona sabia siempre deja margen para el error. Aun cuando las conclusiones a las que arribamos parecieran ser el producto de un irrefutable proceso de razonamiento, es posible que nos hayamos equivocado en ellas. La cautela a la hora de arribar a conclusiones es apropiada porque nuestro conocimiento de los hechos siempre es precario. Hacemos bien en desconfiar de las conclusiones a las que tan confiadamente quiere llegar nuestro corazón.
¡Dios los bendiga!

lunes, 15 de diciembre de 2008

La Sangre De Cristo - Hebreos 9: 22.

El derramamiento de la sangre de Jesucristo sobre la cruz, fue el factor que hizo posible que nosotros recibiéramos el perdón de nuestros pecados y la aceptación en la presencia de Dios. “…sin derramamiento de sangre no se hace remisión”. La vida en la sangre está. Lv. 17:11. Cuando pecamos, ganamos la muerte. Ro 6:23. Jesús pagó el precio de nosotros con su propia sangre (al morir por nosotros en la cruz). El sacrificio expiatorio significa ser hecho UNO CON DIOS. Jesús dio su vida (derramó su sangre) sobre la cruz por nuestra expiación o redención. Esto hizo posible que nosotros fuésemos UNO CON DIOS. La sangre de Jesús significa que ya no somos Sus enemigos, sino más bien Sus amigos, Sus hijos e hijas. Por fe, nosotros aceptamos lo que Jesús hizo por nosotros. El pecado nos separa de Dios. Is 59:2. Nos hace sentir culpables. Sal 38:4. El pecado permite que Satanás nos acuse. Ap 12:10. El pecado demanda la pena de muerte. Ez. 18:4. La sangre de Cristo satisface todas nuestras necesidades. La sangre de Cristo satisface plenamente la ley de Dios, la cual, requiere un castigo cuando la ley es quebrantada. 1 Juan 3:4 dice: “Pues el pecado es infracción de la ley”. La sangre nos protege de la culpabilidad de quebrantar la ley (la muerte). En Éxodo 12, Dios ordena al pueblo de Israel untar de la sangre de un cordero sobre los umbrales de sus puertas para protegerlos del destructor, quien pasaría matando a todos los primogénitos de la tierra. Ese era un cuadro representativo del Cordero de Dios: Jesús, quien vendría más tarde al mundo. Dios dijo: “…veré la sangre, y pasaré de vosotros…” Ex 12:13. La confraternidad con Dios es restaurada. Ro 5:8, 9. Somos redimidos de la esclavitud. Ef 1:7. La sangre ha satisfecho a Dios; ahora está para satisfacernos a nosotros en la limpieza de la culpa de nuestra conciencia.He 9:14. La sangre de Cristo nos santifica. He 13:12. La sangre nos acerca a Dios. Col 1:20-22. La sangre nos perfecciona ante la presencia de Dios. He 10:14. La actividad más estratégica del diablo en esta época es: ser el acusador de los hermanos Ap 12:10. y es como tal, que el Señor lo confronta con Su ministerio especial como Sumo Sacerdote, a través de Su propia sangre He 9:11-14. La sangre coloca a Dios del lado del hombre, contra el diablo. Ro 8: 31, 33, 34. El diablo no tiene fundamento para sus acusaciones contra los que han recibido la obra redentora de Cristo por sus vidas. La sangre disuelve todo los derechos legales de propiedad de Satanás. Col 1:14. Redención’ significa ‘comprar de vuelta’. Estamos bajo la posesión de un nuevo dueño, y el precio que fue pagado por nosotros fue el derramamiento de la sangre de Jesús. “…la iglesia del Señor, la cual Él ganó por su propia sangre” Hch. 20:28. Lea también 1 Corintios 6:19, 20; y 1 Timoteo 2:6. La sangre de Cristo nos ha dado comunión, limpieza de corazón y vida eterna. 1 Jn 1:7. Jn 6:53, 54. Por tanto, ahora entiendo lo que significa el derramamiento de la sangre de Cristo para Dios, para Satanás y para mí. Hago mi consigna de compartir con otros la verdad concerniente a la sangre de Cristo. Me recordaré a mí mismo, más a menudo, respecto al pacto que Dios tiene conmigo para perdonar mi pecado y limpiarme de toda maldad y protegerme de los planes ocultos de Satanás.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

IGLESIA EN MISIONES HECHOS 1: 8
INTRODUCCIÓN. Los discípulos tenían una cita con Jesús, esta cita era el propósito de la gran comisión.
Ellos debían de llevar la buenas nuevas a todo el mundo. Eran pocos discípulos con un mudo por alcanzar.
La obra misionera presenta a un salvador para todos.

I.- EL EVANGELIO TIENE DIMENSIONES TANTO TERRENALES COMO CELESTIALES.

Enfrentando problemas terrenales./Que sufren enfermedades y aflicciones terrenales.
Los pecados pueden ser perdonados./Cuando usted muere puede ir al cielo.
Los discípulos no tenían medios de comunicación, para evangelizar a doscientos millones de habitantes en el mundo.
Hoy nosotros gozamos de la tecnología de punta: TV. Internet, Radio, periódico, panfletos, etc. Para poder evangelizar seis mil quinientos billones de habitantes en el mundo.*- El campo misionero comienza en su casa, tus vecinos, tu ciudad, nuestro país y los confines del mundo.

II.- DE QUE SE TRATA SER MISIONERO
La obra misionera consiste en ir por todo el mundo. “Id y haced discípulos a todas las naciones”
MT. 28: 18- 20./El mundo es nuestro campo misionero. MT. 13: 38./La obra misionera es proclamar que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la escrituras, que el fue sepultado y resucito. I Co. 15: 3- 4.El evangelio es para alcanzar a todas las razas. Juan. 4: 7 Hechos. 8: 4.

III.- AMAR MISIONES ES FUNDAMENTAL
La obra misionera es una obra de amor./ Debemos orar por misiones.
Debemos sostener económicamente a los misioneros que están en el campo./El primer gran misionero fue el Señor Jesús. /En el campo misionero nosotros somos testigos del Señor, y el nos llama a nosotros de testigos.
Hch. 1: 8.

IV.-UNA IGLESIA MISIONERA EFICAZ.
Antioquia es el ejemplo de una iglesia dinámica, era la segunda capital del cristianismo.
La más grandiosa iglesia misionera del N. T. Era una iglesia espiritual.
Los creyentes fueron esparcidos debido a las persecuciones y de esa manera fue extendido el evangelio.
Allí llego Bernabé para enseñar a los nuevos convertidos.
V. 22.
Pablo llega para unirse a los que enseñaban. Vv. 25-26.

La iglesia de Antioquia estaban repletas de gente y el mundo los llamó cristianos. Hch. 11: 26.
Era una iglesia que servía, con maestros que ministraban al Señor y ayunaban y oraban.
Hch. 13: 1- 3.
Esta iglesia enviaba a sus misioneros. Vv. 2-5.

Debemos reconocer que la oposición vendrá de Satanás cuando cumplimos con el trabajo al cual el Señor nos ha llamado. Sin embargo, no debemos temerla. Confiamos en el poder del Espíritu, no en el nuestro. A través de las experiencias de los cristianos sacados de sus hogares a causa de la persecución, se nos trae a la memoria el que Dios siempre está en control de todas las circunstancias. Cuando los cristianos llegaron a Antioquia, no tenían idea de que Dios algún día fundaría en esa región un centro del cual saldría un gran movimiento misionero de la Iglesia Primitiva. Esta gente simplemente estaba obedeciendo el llamado del Señor de ir a todas partes para predicar el evangelio. Cuando seguimos la dirección del Espíritu Santo podemos esperar que El nos use aun cuando no estemos completamente seguros hasta donde alcanzarán sus planes.
El llamó a individuos a quienes había comisionado especialmente para ser lo que ahora llamamos misioneros. Dios siempre bendecirá a la iglesia y al cristiano que es consciente de la importancia de las misiones.

Apóstol David Lladó